Clásico productor y exportador de vinos, sus cepas y métodos de vinificación crearon escuela en el mundo entero. Tanto para los entendidos como para el gran público, Francia y vino son sinónimos.

Una de las razones de la importancia de Francia en materia vitícola reside en la extraordinaria gama de vinos que produce. La diversidad de sus climas y sus suelos le permite elaborar desde blancos ligeros hasta tintos potentes.

Cada región francesa tiene sus vinos típicos en estrecha relación con la gastronomía local.

ALSACIA

Es, junto con la región de Champagne, la más septentrional de Francia. Situada al norte de los viñedos del Loira, esta región debería tener un clima fresco por su latitud. Sin embargo, debido a la protección que le proporcionan Los Vosgos que la bordean de norte a sur y la protegen de los vientos y las lluvias, tiene un clima más atemperado.

El viñedo alsaciano es muy distinto del de las demás AOC francesas. Los vinos llevan el nombre de la variedad y la mayoría son blancos.

Los viñedos se extienden sobre un centenar de kilómetros entre Estrasburgo y Mulhouse, sobre una gran variedad de suelos.

Las variedades •la gewürtztraminer (cepa blanca) da un vino especiado, amplio y generoso;

• la muscat de alsacia (cepa blanca) produce un vino seco con un perfume de uva intenso;

• la pinot blanc da vinos blancos secos y frescos;

•la pinot gris o tokay de Alsacia proporciona vinos blancos ricos y complejos;

•la pinot noir da vinos tintos de poco color;

•la riesling produce blancos secos grandiosos, para guardar mucho tiempo, así como vinos melosos excelentes de vendimias tardías;

•la sylvaner da vinos blancos afrutados, simples, frescos y fáciles de beber.

Las denominaciones son Alsace AOC y Alsace Grand Cru AOC.

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